EFE• París/Amsterdam.- Ganaron el Mundial, devolvieron a todo el país la sonrisa 20 años después de su primera estrella y luego los "bleus" pasaron como una exhalación, sin tiempo para celebrar con su público el triunfo como se merecía, una deuda pendiente que esperan saldar ante Holanda en su retorno al estadio de Francia.
Francia recibe hoy a las 14:45 (hora boliviana) a Holanda en la segunda jornada de la Liga de las Naciones, pero la fiesta previa, el ofrecimiento del trofeo a los aficionados que abarrotarán su feudo cobra una importancia peculiar.
Será una manera de contrarrestar las críticas a la celebración del pasado julio, fría, gélida, casi inexistente, reducida a un paseo de 15 minutos en un autobús descapotable, blindado por las fuerzas del orden, muy lejano de los miles de personas que esperaban más calor de sus ídolos.
Todos los ingredientes para que el equipo, que empató en Alemania en su primer duelo como campeones del mundo, luzca su segunda estrella ante su gente y demuestre, como hizo el pasado jueves 6, si el esquema de Didier Deschamps sigue siendo mágico.
