El encuentro regional de Quito sobre la emigración venezolana concluyó ayer con una declaración de voluntad por parte de 11 países participantes a seguir acogiendo emigrantes dentro de un sentido de "hermandad" y "solidaridad", pero también dentro de la "seguridad" para las sociedades receptoras.
El documento "contiene la voluntad de todos los Estados participantes en seguir acogiendo con los brazos abiertos a todos los que vienen enfrentando una difícil situación en su país de origen", anunció al concluir la reunión el director general de Comunidades Peruanas en el Exterior y Asuntos Consulares, César Bustamante.
Bustamante destacó que seguirá prestando asistencia a aquellos que buscan encontrar la acogida de las comunidades, de la sociedad, "en términos de hermandad y solidaridad".
El encuentro, que reunió a representantes de 13 países, incluido República Dominicana con carácter de observador, según fuentes de la Cancillería, terminó ayer en Quito con la firma de una declaración de intenciones por Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay.
El que es el primer encuentro de estas características y alcance no contó con la participación de Venezuela, pero sí con la de la Bolivia que, según la Cancillería, no puso su firma al documento. Tampoco lo hizo República Dominicana por su carácter de observador.
En la sesión de cierre, Bustamante se mostró confiado.
"Todos hemos cumplido con nuestra labor, todos (...) hemos aportado y nos vamos seguros de haber evaluado adecuadamente la situación, de haber diseñado líneas de acción para poder gobernar esta migración masiva hacia el sur y, finalmente, esta grave situación humanitaria".
La declaración también "exhorta al Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela para que tome de manera urgente y prioritaria las medidas necesarias para la provisión oportuna de documentos de identidad y de viaje de sus nacionales", según el texto difundido.
