Todas las partes involucradas en el conflicto de Yemen, que pronto cumplirá cuatro años, han cometido potenciales crímenes de guerra y una parte de los responsables han sido identificados por un grupo de expertos de la ONU, según un informe presentado ayer.
Las acusaciones recaen en primer lugar sobre la coalición militar árabe que lidera Arabia Saudí y secunda Emiratos Arabes Unidos, cuyos bombardeos aéreos "han causado la mayoría de las víctimas civiles directas".
Las restricciones que han impuesto a la entrada de bienes al país han tenido, además, un terrible impacto en la población.
También serían responsables de los crímenes más graves que se pueden cometer en un conflicto armado las fuerzas progubernamentales, apoyadas por la coalición y por algunos países occidentales, en particular por Estados Unidos y el Reino Unido, que les proveen de inteligencia militar.
La coalición árabe suní y las fuerzas leales al Gobierno yemení combaten a los rebeldes hutíes chiíes, quienes son igualmente responsables de potenciales de crímenes de guerra en las amplias zonas que controlan, como Saná o la ciudad portuaria Al Hudeida.
Así lo ha constatado el grupo de expertos internacionales y regionales para el Yemen formado por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en 2017 y que expuso ayer el resultado de sus indagaciones.
De parte de todos los beligerantes, los expertos constataron "un desprecio absoluto por el sufrimiento del pueblo yemení, a pesar de lo cual este conflicto ha caído en el olvido", lamentó el presidente del grupo de expertos, Kamel Jendoubi, durante una rueda de prensa.
Por ello, reclamó el cese inmediato de la violencia, que se tomen medidas para proteger a los civiles y que se combata la impunidad campante para que las víctimas obtengan justicia.
