ESTAMBUL. Tras el pasado "viernes negro", el Banco Central Turco intervino ayer para tratar de evitar otra jornada de luto en la economía de Turquía y, aunque la lira volvió a despeñarse un 8 %, frenó en algo la caída, en medio de la persistente tensión entre Washington y Ankara.
El Banco Central Turco inauguró la jornada anunciando una inyección de liquidez al sistema financiero de aproximadamente 6.000 millones de dólares.
