El Gobierno de Argentina destacó el debate "democrático" que se dio en los últimos meses sobre el aborto luego de que el Senado rechazó la madrugada de ayer un proyecto para legalizar la interrupción voluntaria del embarazo, una decisión que los sectores "provida" han celebrado ampliamente.
Horas después de que en la madrugada de ayer jueves la Cámara Alta rechazó por 38 votos en contra, 31 a favor y dos abstenciones la iniciativa que sí había recibido el visto bueno en Diputados en junio, el presidente argentino, Mauricio Macri, dijo que el debate social sobre este asunto continuará.
En declaraciones a la prensa, el mandatario consideró "muy importante" seguir trabajando en una formación integral que incluya "el capítulo de la educación sexual". Actualmente, la ley argentina solo permite el aborto cuando el embarazo es fruto de una violación o peligra la vida de la madre.
La iniciativa en debate garantizaba el aborto dentro de las 14 semanas de gestación "con el solo requerimiento de la mujer", mientras que más allá de esa semana se permitiría para embarazos productos de una violación, en caso de riesgo para la vida o salud de la mujer o si se diagnosticara la inviabilidad de vida extrauterina del feto.
El proyecto, que por años fue impulsado sin éxito por fuerzas de izquierda y grupos feministas, comenzó a tratarse en el Congreso este año luego de que Macri habilitara el debate al dejar en libertad de acción a los parlamentarios del frente gobernante Cambiemos. "Estos 180 días fueron un período de crecimiento democrático para nuestra sociedad en un tema que no se debatía hace casi 100 años", destacó a la prensa el jefe de Gabinete argentino, Marcos Peña.
