Aunque los tres días de luto decretados en Grecia por los devastadores incendios ya han pasado, la sombra de la catástrofe que ya se ha cobrado, al menos, 87 vidas sigue muy presente con la identificación de las víctimas y la búsqueda de desaparecidos y culpables.
De la lista de desaparecidos, que aún no ha sido publicada porque no han sido identificados todos los cadáveres, 40 personas han aparecido ya vivas, según declaró el ministro de Protección Ciudadana, Nikos Toskas, en rueda de prensa.
Continúan hospitalizadas 53 personas, entre ellas cuatro niños y 11 de los heridos siguen en estado crítico. Las tareas de identificación de las víctimas son muy complicadas pues la mayoría están carbonizadas, algo que junto a la gran cantidad de cuerpos y la presión ha afectado especialmente a los médicos forenses. "Las familias aún no han asimilado las pérdidas, lo harán cuando entierren a sus seres queridos. Por eso de momento los que más apoyo necesitan son los forenses", dijo a EFE María Evanguelu, psicóloga enviada de manera extraordinaria al depósito de cadáveres para ofrecer apoyo a los familiares de las víctimas.
Según reveló en la cadena televisiva ANT 1 el líder del sindicato de los bomberos, Dimitris Stazopulos, el fallecido era hijo de uno de los profesionales que luchó para extinguir las llamas de la zona. Stazopulos explicó que el hombre dejó a su familia en cuanto recibió la orden de unirse a las labores de extinción y no fue hasta cinco horas más tarde que su mujer y su hijo fueron encontrados en el mar.
