Las matanzas en Río de Janeiro aumentaron al 80 % en los cinco primeros meses de la intervención federal que puso el control del orden público en manos del Ejército, según un estudio divulgado ayer, que alerta también de la disminución en el número de armas de fuego aprehendidas.
Las muertes en esas masacres -tres personas o más asesinadas en un mismo suceso- aumentaron a su vez el 128 % desde el pasado 16 de febrero, cuando el presidente brasileño, Michel Temer, decidió intervenir el área de seguridad pública de Río.
Los datos se recogen en un informe elaborado por el Observatorio de la Intervención del Centro de Estudios de Seguridad y Ciudadanía de la Universidad Cándido Mendes, formado por un grupo de especialistas independientes.
