La Corte Suprema de Brasil dio un halo de esperanza al exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva, preso por corrupción desde abril, al poner ayer en libertad al que fuera su más fiel escudero, el exministro José Dirceu, también encarcelado por las corruptelas en la estatal Petrobras.
La Segunda Sala del máximo tribunal del país decidió, por tres votos a favor y uno en contra, conceder un habeas corpus cautelar a Dirceu, en prisión desde el 18 de mayo para cumplir una condena de 30 años y nueve meses por corrupción, lavado de dinero y asociación ilícita.
Su ingreso en la cárcel se produjo después de que el Tribunal Regional Federal de la Cuarta Región (TRF4) confirmó la pena y ordenó su ejecución con base a una polémica decisión del Supremo, ayer cuestionada por varios magistrados de la corte.
En 2016, la Corte Suprema autorizó de manera cautelar que una sentencia pueda ser ejecutada una vez agotadas todas las apelaciones en segunda instancia y aun cuando haya posibilidades de otros recursos en instancias superiores.
Los jueces José Antonio Dias Toffoli, Ricardo Lewandowski y Gilmar Mendes contradijeron ayer ese parecer y decidieron poner en libertad a Dirceu al argumentar que un recurso intentado por su defensa en el Tribunal Superior de Justicia (TSJ, tercera instancia) puede desembocar en una modificación o reducción de la condena.
Dirceu, de 72 años, fue el todopoderoso ministro de la Presidencia en los primeros años del primer mandato de Lula, preso desde el pasado 7 de abril tras ser condenado en segunda instancia a 12 años y un mes por igualmente haberse beneficiado de las corruptelas de Petrobras.
