Al menos, 86 personas han muerto en Nigeria en ataques supuestamente cometidos por pastores armados de la etnia Fulani (de mayoría musulmana) en pueblos del estado central de Plateau, informó ayer la Policía.
La violencia estalló a última hora del sábado 23 en la zona de Barkin Ladi y provocó ayer ataques de represalia en Jos, capital de Plateau, estado donde suele haber conflictos de tinte étnico-religioso entre pastores y granjeros. "Ochenta y seis personas murieron, seis resultaron heridas, 50 casas fueron incendiadas, 15 motocicletas y dos vehículos a motos fueron quemados", afirmó el portavoz de la Policía de Plateau, Terna Tyopev, en un comunicado publicado por los medios locales.
El gobernador del estado, Simon Lalong, declaró ayer un toque de queda desde las seis de la tarde hasta las seis de la mañana en las zonas afectadas con el fin de imponer el orden, e hizo un llamamiento a la población para mantener la calma.
El presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari, de la etnia Fulani, también pidió calma ante los "profundamente desafortunados asesinatos" y prometió que "no se escatimarán esfuerzos para llevar a los responsables ante la Justicia y evitar una repetición de los ataques o represalias".
En su cuenta oficial de la red social Twitter, Buhari calificó de "dolorosos y lamentables" los daños personales y materiales ocasionados en Plateau, y envió sus "más profundas condolencias a las comunidades afectadas". Los ataques, que empezaron cerca de la medianoche del sábado y se prolongaron hasta la madrugada del domingo, fueron cometidos por grupos de pistoleros con armas sofisticadas, incluidos fusiles de asalto, que invadieron diez localidades, declaró al diario Nigerian Tribune el parlamentario estatal Peter Ibrahim Gyendeng.
"Mi circunscripción estuvo durante toda la noche bajo un fuerte bombardeo de los pastores", aseveró Gyendeng, al ir más allá que la Policía y asegurar que fallecieron unas "170 personas".
