LONDRES. La primera ministra británica, la conservadora Theresa May, logró ayer contener una rebelión en las filas de su partido en una votación clave para la ley de la salida del país de la Unión Europea, por segunda vez en apenas siete días.
Con un ajustado margen de 16 votos (319 frente a 303), la Cámara de los Comunes rechazó una enmienda que otorgaba al Parlamento las riendas de las negociaciones con Bruselas.
