Diez personas fueron decapitadas ayer en una localidad del norte de Mozambique presuntamente por miembros de un nuevo grupo islamista que opera en esa región desde hace unos meses y que lleva el mismo nombre que el yihadista somalí Al Shabab, con el que no tienen vínculos, según la televisión pública.
En el último ataque de este nuevo grupo armado en la localidad de Olumbi, en la provincia septentrional de Cabo Delgado, la televisión pública mozambiqueña TVM, que junto con las fuerzas de seguridad y los políticos es la única entidad con presencia permanente en la región norte del país, informó de esas decapitaciones.
El administrador de la provincia de Palma, donde se encuentra Olumbi, David Machimbuko, confirmó a la TVM la acción, sin dar más detalles.
El grupo Al Shabab busca causar inestabilidad en Mozambique y permitir que siga el comercio ilegal de madera, marfil y rubíes, que reporta a las redes criminales millones de dólares anuales.
No tiene vínculos directos con el grupo homónimo somalí, ni busca crear un Estado islámico del norte de Mozambique, según el profesor universitario y estudioso del grupo João Pereira.
La señal de alarma saltó el 5 y el 6 de octubre de 2017, cuando unos 30 hombres atacaron tres puestos de policía del distrito de Mocímboa da Praia, en Cabo Delgado.
Ahí comenzó la violencia en la región, con acciones contra otros distritos e instituciones del Estado, en los que no hay un número oficial de muertos, pero que los testigos cifran en centenares.
El ministro mozambiqueño de Defensa, Atanásio M'tumuke, quien visitó recientemente Cabo Delgado, aseguró que la situación está "controlada" y prometió que el Ejército perseguirá de campamento en campamento al nuevo grupo, una amenaza emergente que el país afronta mientras aún busca la paz definitiva.
