Al grito de "Reconciliación" recibieron al papa Francisco miles de jóvenes de Mozambique que esperan que su país mantenga el acuerdo de paz que se firmó en agosto y que el Pontífice aplaudió hoy ante "un mundo que están destruyendo las guerras".
Francisco llegó ayer a Mozambique, un país que desde su independencia de Portugal en 1975 vivió una guerra de 17 años, con más de un millón de muertos y 4 millones de desplazados, que concluyó en 1992 con los acuerdos firmados en Roma con la mediación de la Iglesia católica.
