Tras una semana en la que el peso argentino cayó bruscamente frente al dólar incluso con los intentos del Banco Central y del Ejecutivo de frenarlo, Mauricio Macri, su gabinete y los inversores aguardan con cautela al comportamiento de los mercados a partir de hoy.
En solo siete días, el dólar -moneda a la que los argentinos están fuertemente vinculados- pasó de costar 20,80 pesos -el 26 de abril- a 23,30 el jueves 3.
Solo la venta masiva de dólares por parte del Banco Central (BCRA) y tres subidas de los tipos de interés -del 27,25 % al 40 %-, así como la reducción de la meta de déficit fiscal, consiguieron que el cierre del viernes fuera de 22,20.
En defensa de sus medidas, el ministro de Hacienda argentino, Nicolás Dujovne, insiste en que las decisiones tomadas esta semana por el BCRA para incrementar la tasa de política monetaria y la decisión del Gobierno de reducir su meta de déficit fiscal para 2018 fueron para "evitar una crisis".
"Uno elige qué costos evitar y qué costos pagar; elegimos evitar una crisis", alegó este sábado 5 el ministro en declaraciones a Radio Mitre y aseguró que evitarla "siempre bueno y tiene una ganancia muy importante".
Esta justificación, sin embargo, puede no convencer a todos, sobre todo a las clases sociales más bajas, en una sociedad que cobra su sueldo en pesos y que sufre la siempre alta inflación.
"En la academia lo que se le enseña a la gente es solamente a que se estabiliza subiendo la tasa y bajando el gasto", pero "la economía es eminentemente política. Si uno no está mirando qué cosas está haciendo, y qué consecuencias puede tener, pueden terminar mal las cosas", valoró ayer a EFE el economista Pablo Tigani.
