LONDRES. La ministra de Interior británica, Amber Rudd, presentó ayer su dimisión tras varios días de polémica en el Reino Unido sobre el establecimiento de cuotas anuales para deportar a inmigrantes ilegales.
La oposición pidió su renuncia en los últimos días tras la publicación en los medios británicos de documentos que indican que tenía conocimiento de esas cuotas, a pesar de que lo había negado en una comisión parlamentaria.
