La III Cumbre Empresarial de las Américas concluyó ayer en Lima tras dos días de inéditos debates públicos entre hombres de negocios y jefes de Estado sobre un tema normalmente incómodo para estos actores, el de la corrupción, un mal que en los últimos años ha atravesado como una daga a esta región.
El espinoso asunto, que usualmente se esconde como polvo debajo del tapete, se ha convertido en la capital peruana en un tema transversal de los plenarios de la cita empresarial que ha convocado a unos 800 líderes de negocios del hemisferio en la capital peruana.
"En esta cumbre estamos por una razón muy simple: sin transparencia contra la corrupción, ni hay inversiones ni hay desarrollo", aseveró ayer Luis Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), organizador del encuentro empresarial junto al Gobierno peruano.
Moreno destacó que la región está en una "coyuntura única", con una "visión compartida" por gobiernos y empresarios de que éste es un tema central en el que se debe avanzar si realmente se quieren atraer los niveles de inversión necesarios para erradicar la pobreza.
Los jefes de Estado que participaron de la reunión tampoco esquivaron el tema, aunque con diversos matices, entre quienes destacaron la supuesta transparencia de su gestión, los que hicieron un llamado a la conciencia de los empresarios a desterrar prácticas no éticas y los que hablaron con mayor franqueza de una lacra que ha afectado a muchos de los países del hemisferio.
"Cuando tenemos aún tantas necesidades por atender, no se comprende cómo porcentajes importantes de los recursos se pierden estas prácticas por todos rechazadas", dijo ayer ante los empresarios Martín Vizcarra.
