El presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, afrontará un segundo pedido de destitución por el Congreso de su país, que aprobó ayer una moción para debatir el cese del mandatario por su "incapacidad moral" a raíz su vinculación con la constructora brasileña Odebrecht en los últimos 14 años.
Kuczynski, elegido en 2016 para gobernar hasta 2021, se presentará nuevamente ante el pleno del Parlamento, en un plazo máximo de diez días, para defenderse del pedido de vacancia por "permanente incapacidad moral", como ya hizo con éxito hace apenas tres meses.
El pedido de destitución responde a las asesorías financieras que Kuczynski hizo para Odebrecht por 782.000 dólares entre 2004 y 2007, a través de su empresa Westfield Capital cuando era administrada por su socio chileno Gerardo Sepúlveda. En esa época, Kuczynski era ministro del Gobierno del expresidente Alejandro Toledo (2001-2006), denunciado a su vez por presuntamente recibir un soborno de 20 millones de dólares de Odebrecht.
Precisamente ayer, Kuczynski respondió a un interrogatorio del fiscal Hamilton Castro sobre el presunto soborno a Toledo para adjudicar la construcción de dos tramos de la carretera Interoceánica sur a Odebrecht en 2004.
Tras la diligencia, el jefe de Estado escribió en Twitter que no tiene "nada que ocultar" y que está "dispuesto a declarar con total transparencia ante las instancias correspondientes".
Hoy, el mandatario también declarará a la comisión Lava Jato del Congreso que investiga las denuncias de corrupción contra funcionarios peruanos vinculados a Odebrecht y otras empresas brasileñas.
