Expertos de Naciones Unidas pretenden que las más altas esferas del Gobierno birmano se responsabilicen por los crímenes cometidos contra los rohinyás, por lo que abogaron por crear una estructura que colecte y preserve evidencias de los abusos cometidos.
"La rendición de cuentas para los líderes civiles del Estado es importante, no solo los militares. No estoy señalando a una persona específica del Gobierno. Pero la complicidad también es muy importante, saber algo y no intervenir para detener o prevenir es parte de la rendición de cuentas", afirmó ayer la relatora especial de la ONU sobre Birmania, Yanghee Lee.
"La cantidad de información y de materiales que estamos recolectando es concreta y apabullante. Tenemos cientos de horrorosos relatos creíbles", afirmó, a su vez, el presidente de la Misión de Investigación de la ONU sobre Birmania, Marzuki Darusman.
Ambos presentaron ayer ante el Consejo de Derechos Humanos sus informes realizados a distancia -el Gobierno no les permite la entrada en el país- sobre la situación de los derechos humanos en Birmania (Myanmar) y especialmente en los estados de Kachin, Shan y Rakáin.
