La ONU dejó claro ayer que los que hayan cometido crímenes en el conflicto sirio serán juzgados, mientras que la división entre aquellos que apoyan y combaten al régimen de Bachar al Asad se hizo una vez más patente en el organismo multilateral.
El Consejo de Derechos Humanos de la ONU celebró ayer una sesión urgente sobre la situación en Guta Oriental, el suburbio de Damasco que es feudo opositor y donde desde hace un lustro sobreviven sitiados por el régimen más de 400.000 personas, 200.000 de ellas niños.
La ofensiva llevada a cabo por las fuerzas gubernamentales y las tropas aliadas rusas en las últimas dos semanas contra ese enclave ha dejado más de 600 muertos y ha ahondado aún más la pésima situación humanitaria de sus habitantes.
Esto es lo que llevó al Reino Unido a organizar una sesión especial sobre lo que ocurre en Guta Oriental en el Consejo, que celebra actualmente su sesión ordinaria, iniciativa que ha sido aplaudida por Estados Unidos, la Unión Europea y la mayoría de los países occidentales y árabes que tomaron la palabra.
Al mismo tiempo, Rusia, Irán, China, Corea del Norte, Cuba y Venezuela apoyaron a Damasco en sus criticas a la sesión y denunciaron que el Consejo se está politizando.
El primero en hablar fue el alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad Al Hussein, quien recordó que lo que ocurre en Guta "son, seguramente, crímenes de guerra y, potencialmente, crímenes contra la humanidad".
"Los que los perpetran están siendo identificados, los informes están siendo redactados para que sean perseguidos y ellos rendirán cuentas. No se piensen que los que perpetran crímenes se librarán", agregó y citó casos recientes de criminales juzgados internacionalmente por abusos cometidos en el pasado.
Según el alto comisionado, "las ruedas de la justicia pueden ser lentas, pero avanzan. Este Consejo puede tener un impacto real al asegurar que haya justicia por el sufrimiento que han padecido los sirios".
