Un potente terremoto de magnitud 7,2, seguido, hasta el cierre de edición, por 150 réplicas, sacudió el centro y el sur de México sin daños mayores ni víctimas, mientras una población presa del pánico inundó las calles prevenida por la alerta sísmica.
Advertidas con 72 segundos de antelación por la alerta que sonó en calles, emisoras de radio y móviles, miles de personas detuvieron sus actividades y salieron a las calles de la capital, sobrecogidas por el miedo aunque con un respeto general al protocolo de emergencia.
El jefe de Gobierno de ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, dijo que se evaluarán y revisarán todas las situaciones pero que por el momento no se tienen noticias de afectaciones mayores, tampoco en las construcciones que estaban dañadas por los sismos de septiembre de 2017.
