Los diálogos de paz entre el Gobierno y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) quedaron ayer en suspenso a raíz de los atentados perpetrados por ese grupo, que llevaron al presidente colombiano, Juan Manuel Santos, a ordenar el regreso para consultas de sus negociadores en Quito.
El Gobierno y el ELN tenían previsto instalar ayer en la capital ecuatoriana la quinta ronda de diálogos de paz, un día después de concluido el alto al fuego bilateral que estuvo en vigor desde el 1 de octubre de 2017.
Sin embargo, cuatro atentados de esa guerrilla contra la infraestructura petrolera en el centro y este del país horas después de que culminó el cese al fuego obligaron al mandatario colombiano a llamar a su equipo negociador, liderado por el exvicepresidente Gustavo Bell.
"Ante esta situación he conversado con el jefe de delegación del Gobierno en Quito, doctor Gustavo Bell, para que se regrese de inmediato para evaluar el futuro del proceso", aseguró Santos en una declaración en la Casa de Nariño, sede del Ejecutivo.
Tanto el Gobierno como la guerrilla manifestaron en los últimos días sus intenciones de prorrogar el acuerdo de cese el fuego, medida que se esperaba fuera anunciada ayer en la quinta ronda de negociaciones.
"El Gobierno nacional estuvo siempre dispuesto a prorrogar el cese al fuego con esa organización y a negociar uno nuevo. Así se lo hicimos saber desde hace varias semanas y lo reiteramos en los últimos días", Tres de los atentados fueron contra el oleoducto Caño Limón-Coveñas, el más importante del país, en los departamentos de Boyacá (centro) y Arauca (este).
El primero sucedió en la aldea La Cañaguata, de Boyacá, y "produjo caída de crudo en un caño seco en una extensión de 300 metros lineales aproximadamente, también afectó el suelo y la capa vegetal", detalló la petrolera estatal Ecopetrol en un comuniecado.
