La violencia no cesa en México. Una ola de enfrentamientos entre células del crimen organizado dejó más de 50 muertos en varios estados del país norteamericano, afirman múltiples reportes de la prensa mexicana. La lucha de facciones criminales por el control de Chihuahua, en la frontera con EE.UU., se ha cobrado la vida de, al menos, 32 personas entre la noche del jueves 4 y la noche del viernes 5, según medios locales.
Chihuahua es el epicentro de una disputa por el control de puntos de venta de drogas al menudeo entre el Cártel de Juárez y el Cártel de Sinaloa, liderado anteriormente por Joaquín El Chapo Guzmán, hoy preso en EE.UU. La fronteriza Ciudad Juárez, que ha estado asolada por años por la violencia y una crisis de feminicidios que se ha extendido por casi tres décadas, ha contabilizado 23 homicidios.
En Chihuahua hubo siete, mientras que Ciudad Cuauhtémoc y Bocoyna registraron una muerte, de acuerdo con el periódico La Jornada. Cinco de las víctimas eran mujeres y la mayoría pertenecía al grupo de los Mexicles, leal al Cártel de Sinaloa, o al de los Aztecas, fiel al Cártel de Juárez, develaron funcionarios estatales.
En el Estado de Veracruz, que bordea el golfo de México, hubo seis asesinatos, entre ellos cinco cuerpos desmembrados que fueron hallados en la madrugada del viernes 5.
Los cadáveres fueron abandonados en un taxi dentro de bolsas negras. Las cabezas de las víctimas aparecieron sobre el maletero del coche junto a un mensaje del Cártel Jalisco Nueva Generación, en el que se adjudicaba el asesinato múltiple.
