La justicia argentina determinó ayer que el deceso en 2015 del fiscal Alberto Nisman fue un homicidio y no una "muerte dudosa", como se creía hasta ahora, y sindican como sospechoso al informático que dijo haberle prestado el arma que lo mató, Diego Lagomarsino, quien deberá declarar el martes 14.
En un extenso dictamen, el fiscal Eduardo Taiano explicó que la muerte de Nisman fue "provocada, cuanto menos, por una persona" el 18 de enero de 2015, cuando apareció con un tiro en la cabeza en su casa de Buenos Aires cuatro días después de acusar a la entonces presidenta, Cristina Fernández, de encubrir a terroristas iraníes.
Es así que solicitó al magistrado del caso, Julián Ercolini, denominar el caso como "homicidio" y citar a Lagomarsino -asesor informático de Nisman- para que declare como "partícipe primario del homicidio", al haber aportado el arma con la que se consumó el delito por autores que aún no han sido identificados.
El juez aceptó esta petición y también llamó a declarar, entre el 20 y 21 de este mes, a cuatro custodios de la Policía Federal que tenían asignados Nisman al momento de morir, por incumplimiento en sus deberes al no protegerlo debidamente.
De momento, Ercolini no ordenó detener a ninguno, aunque pidió colocar a Lagomarsino -que tiene prohibida la salida del país desde 2015- una tobillera electrónica para controlar sus movimientos.
Estas decisiones dan un giro radical en el periplo del caso, que en todo este tiempo, entre multitud de idas y venidas, pasó de la justicia ordinaria a la federal, con más competencias.
