El presidente brasileño, Michel Temer, ganó ayer el primer pulso del trámite de la denuncia que le acusa de corrupción, cuando una comisión de la Cámara Baja negó los cargos y remitió el caso a un pleno de los diputados de mayoría oficialista.
En esa última instancia, que tendrá la palabra final sobre la autorización que la Corte Suprema requiere para analizar el asunto y eventualmente someter a Temer a un juicio penal que le podría costar el cargo, la base oficialista mantiene una amplia mayoría que ya, en agosto, libró al gobernante de un trance similar.
El proceso iniciado por las nuevas denuncias formuladas contra Temer por la Fiscalía, que ahora le acusa de obstrucción judicial y asociación ilícita, ha sido hasta ahora un calco del anterior.
