300
TRABAJADORES metalúrgicos se alzaron a las calles de San Pablo para protestar contra la reforma laboral del presidente Temer.
El Senado aprobó la noche de ayer martes una llamada “impopular reforma” a las leyes laborales de Brasil, un movimiento crucial para que el asediado presidente Michel Temer demuestre que cuenta con respaldo político mientras intenta sobrevivir a una acusación de corrupción.
Los senadores opositores intentaron bloquear la votación con una protesta en el estrado del presidente de la Cámara Alta, pero la sesión se reinició después de una demora de seis horas y, en una votación en la lectura inicial de la medida, el organismo sufragó a favor 50-26. El plan forma parte de un programa presentado por Temer, que afirma que reactivará a la economía.
Después de varias horas de debate, el Senado rechazó cualquier cambio a la ley, que ya había sido aprobada en la Cámara Baja, y la medida pasó al presidente para su firma.
“Esta es una victoria para Brasil en la lucha contra el desempleo y en la construcción de una economía más productiva”, afirmó en un tuit un triunfal Temer, que propuso la reforma laboral.
La medida forma parte de un programa promovido por el mandatario que dice es necesario para impulsar la economía de Brasil, la cual se encuentra en un profundo bache.
La ley permitiría que los acuerdos negociados entre empleadores y trabajadores sobre diversos asuntos se antepongan a las leyes actuales, y también facilitaría la contratación de trabajadores temporales, incluso por períodos largos.
