Ecuador conmemoró ayer a las 670 víctimas del terremoto de 7,8 grados que sacudió hace un año el noroeste del país con oficios religiosos y reflexión pero con un ojo puesto en el futuro y en la recuperación de la zona, cuyo impacto económico cifró el Gobierno en cerca de 3.400 millones de dólares.
El 16 de abril de 2016, gran parte de Ecuador, pero principalmente las provincias de Manabí y Esmeraldas, sintió la mayor sacudida registrada en la historia del país.
