INFORME DE EE.UU.
En febrero EE.UU. emitió sanciones contra el vicepresidente venezolano, Tareck El Aissami, a quien acusó de estar involucrado en el tráfico de estupefacientes
El Gobierno de Nicolás Maduro rechazó ayer sábado que Estados Unidos acuse a Venezuela de ser un país "vulnerable al lavado de dinero" por la corrupción y crisis económica, entre otros factores.
"Es grave, cuestionable y absolutamente antidemocrático que los Estados Unidos (...) en su pretendido rol de policía supranacional, desconozca y menoscabe los sistemas de prevención y control delictivo de los Estados soberanos", expresó la cancillería venezolana en un comunicado.
El jueves 2, el Departamento de Estado de Estados Unidos difundió un informe sobre control de narcóticos en el que manifiesta que Venezuela es "vulnerable al lavado de dinero y a los crímenes financieros".
Ello, agrega, por su cercanía con puntos de producción de droga, su estatus de "país de tránsito de droga, combinado con una débil supervisión y aplicación de políticas de anti lavado de dinero, una economía inestable y una corrupción endémica".
Según el Ministerio de Relaciones Exteriores venezolano, el informe violenta principios fundamentales del derecho internacional, "como la igualdad jurídica de los Estados y la no intervención en los asuntos internos".
"Resulta insólito que (...) un país pretenda imponer al mundo su política de doble rasero, señalando a naciones que están auténticamente comprometidas en el control y lucha contra el tráfico ilegal de drogas ilícitas, mientras fracasa estrepitosamente en su propio territorio", agregó.
