El veto migratorio impuesto por el presidente de EE.UU., Donald Trump, a los refugiados y ciudadanos de siete países sufrió ayer un nuevo golpe cuando un tribunal de apelaciones se negó a restaurarlo, mientras el Gobierno prometió agotar "todos los medios legales" para devolverle la vigencia.
Mientras muchos inmigrantes con visado de los países afectados por el veto migratorio se apresuraban a viajar a Estados Unidos aprovechando la suspensión temporal del decreto, el Gobierno de Trump se recuperaba de un nuevo revés judicial y prometió seguir con una batalla que probablemente acabará en el Tribunal Supremo.
"Vamos a ganar esta pelea", aseguró el vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, a la cadena de televisión Fox News. "Seguiremos usando todos los medios legales a nuestra disposición para suspender la orden" del juez que bloqueó el veto migratorio, agregó. Unas horas antes, la Corte de Apelaciones del Noveno Distrito, con sede en San Francisco (California), había dado una mala noticia a la Casa Blanca, al negarse al restaurar de forma inmediata el decreto que permanece bloqueado desde la noche del viernes 3.
Fue entonces cuando el juez federal James Robart bloqueó provisionalmente, mientras revisaba el fondo del caso, el veto que desde el 27 de enero impedía temporalmente la entrada al país de los refugiados de todo el mundo y de los ciudadanos de Libia, Sudán, Somalia, Siria, Irak, Irán y Yemen.
El sábado 4, el Gobierno de Trump inició un proceso de apelación de la decisión del juez Robart, que iba acompañado de una petición a la Corte de Apelaciones de que restaurara el veto que había sido bloqueado por el magistrado.
El tribunal de apelaciones rechazó ayer esa última petición y dejó, por tanto, en vigor la decisión que ha abierto de nuevo las puertas del país a millones de inmigrantes y refugiados.
