Los combates entre las fuerzas gubernamentales sirias y facciones rebeldes e islámicas continuaron ayer en el valle del río Barada (Uadi Barada), que nutre de agua a Damasco, en medio de la tregua vigente desde el 30 de diciembre de 2016 en todo el país.
El portavoz insurgente Maamún Hach Musa, miembro de una de las facciones presentes en la zona, Suqur al Sham (Halcones del Levante), acusó en declaraciones a EFE a las autoridades de haber incumplido el pacto del cese de las hostilidades en el valle del Barada.
"El régimen ha querido aprovechar el alto al fuego para progresar sobre el terreno y ha seguido con los bombardeos, no ha habido ningún cambio tras el comienzo de la tregua", indicó por teléfono.
Musa detalló que en el valle del Barada hay trece localidades, de las que diez están en poder de los rebeldes y tres, en manos de las fuerzas gubernamentales.
El portavoz opositor apuntó que ha habido intentos de negociación para pacificar la zona, pero que no han llegado a celebrarse. En ese sentido, reveló que un grupo de vecinos del valle se trasladó ayer a un puesto de control de las autoridades y sus aliados con una propuesta, "pero los rusos la rechazaron".
Musa agregó que "tres delegaciones rusas intentaron entrar en el manantial de Ain al Fiya, e insistieron en que milicias armadas acompañaran a los equipos de mantenimiento que iban a reparar las instalaciones", pero que los rebeldes manifestaron su repulsa.
