La Asamblea General de la ONU reclamó ayer un cese de las hostilidades en Siria y exigió a las partes del conflicto que protejan a los civiles y permitan que se les entregue ayuda humanitaria.
El llamamiento figura en una resolución impulsada por Canadá y que recibió el respaldo de 122 países, la abstención de 36 y el voto en contra de 13 (entre ellos la propia Siria, Rusia, China, Irán, Cuba y Venezuela).
El texto, que no tiene carácter vinculante, llegó en respuesta a la situación de bloqueo que se vive en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde Rusia ha vetado hasta seis proyectos de resolución sobre Siria, en cinco casos con el respaldo de China.
A diferencia de las resoluciones del Consejo, la Asamblea General no puede ser impuesta por la fuerza.
