Centenares de miles de surcoreanos ocuparon ayer las calles del centro de Seúl por quinto sábado consecutivo para pedir la dimisión de su presidenta, Park Geun-hye, implicada en el sonado caso de corrupción de la "Rasputina coreana".
Según los organizadores, la cifra alcanzó el millón y medio de personas -la policía habló de solo 270.000-, que se manifestaron en una amplia zona de los céntricos distritos de Jung y Jongno con la avenida de Gwanghwamun como centro neurálgico. De ser exacto el cálculo, habría sido la mayor concentración hasta la fecha en contra de Park y la mayor manifestación en la historia democrática del país.
