El debate político en torno al nuevo acuerdo del Gobierno colombiano con la guerrilla de las FARC comenzó ayer, días antes de que el texto, firmado el jueves 24 en el Teatro Colón de Bogotá, sea discutido por el Congreso de la República para su refrendación.
En medio de las voces del No, opción que ganó en el plebiscito del 2 de octubre, el acuerdo fue firmado el jueves 24 por el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y el jefe máximo de las FARC, Rodrigo Londoño, alias "Timochenko", y en cuestión de horas fue presentado al Congreso, en donde comenzará su trámite el próximo martes 29.
Primero pasará por el Senado y un día después se debatirá en la Cámara de Representantes. Aunque el Gobierno tiene las mayorías en ambas cámaras, las discusiones se intuyen fuertes, en especial por la bancada de la oposición en cabeza de su líder, el expresidente Álvaro Uribe. El exmandatario (2002-2010) y fundador del partido Centro Democrático anunció que buscará mecanismos que permitan la participación del pueblo en la defensa de los puntos que no fueron incorporados al nuevo acuerdo de paz.
Por su lado, el Gobierno insistió ayer a través del ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, en dialogar con la oposición, a la que llamó a "trabajar en la refrendación e implementación de los acuerdos".
"El acuerdo que se firmó es un acuerdo mejorado, que permitió establecer lazos de comunicación con los voceros del No. El Gobierno nacional le insistirá a la oposición para seguir trabajando en la implementación del acuerdo y mejorarlo aún más, en lo posible", dijo Cristo desde Cartagena.
En aras de que la discusión sea amplia, el presidente del Congreso, senador Mauricio Lizcano, dijo ayer viernes que los debates no tendrán un tiempo límite y contarán con la presencia de los sectores del No, así como con espacios de intervención para todos los partidos.
