Más de 70 personas, la mayoría de ellas peregrinos iraníes, fallecieron ayer en un nuevo atentado contra los chiíes en Irak, perpetrado por el grupo terrorista Estado Islámico (EI) en venganza por la campaña militar sobre su bastión de Mosul, en el norte del país.
La explosión de un camión cisterna en la ciudad iraquí de Al Hala, a 100 kilómetros al sur de Bagdad, causó la muerte de, al menos, 75 personas y heridas a otras 35, informaron a EFE fuentes de seguridad de la localidad. En su mayor parte, las víctimas son peregrinos iraníes, que acudieron a Irak para participar en la conmemoración de los cuarenta días del aniversario de la muerte del imán Huseín, nieto del profeta Mahoma, que pereció en el año 680 d.C. en la conocida como batalla de Kerbala, en esta ciudad iraquí.
Cada año, millones de peregrinos chiíes -iraquíes y extranjeros- acuden a Kerbala para rememorar el martirio de Huseín y a otros lugares sagrados para esta secta del islam en Irak.
Las fuentes detallaron que el atentado tuvo como objetivo los peregrinos, que viajaban en autobuses para regresar a su país y se detuvieron en una zona de descanso, junto a una gasolinera en la zona de Al Shumli, en el este de Al Hala.
Según las fuentes, el terrorista suicida estaba siguiendo los movimientos de los peregrinos y eligió hacerse estallar en ese lugar, donde se congregó gran número de ellos para repostar combustible, comer y hacer algunas compras, en un área que carece de medidas de seguridad. Un residente de la zona de Al Shumli, Abás Abdelhadi, dijo a EFE que se encontraba cerca de la gasolinera cuando se produjo una explosión "masiva" y "violenta", y posteriormente un intenso humo y llamas empezaron a elevarse y cubrir el lugar, lo que causó "terror" entre los presentes. Explicó que pudo ver decenas de cadáveres, algunos calcinados, esparcidos por toda la zona, al igual que fragmentos de metal y otros objetos.
