Las fuerzas iraquíes continuaron ayer su avance por el sector oriental de la ciudad de Mosul, el principal bastión en Irak del grupo yihadista Estado Islámico (EI), al que la ONU ha acusado de emplear agentes químicos.
El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos reveló en Ginebra que el EI ha almacenado "grandes cantidades" de amoníaco y azufre en lugares donde residen civiles.
"Tenemos miedo que el EI esté usando estos agentes químicos como armas químicas", dijo en rueda de prensa Ravina Shamdasani, portavoz del alto comisionado.
El 23 de octubre, cuatro personas fallecieron tras inhalar humo de azufre quemado proveniente de una fábrica y un almacén de azufre pertenecientes a un yacimiento en el subdistrito de Al Shura, al sur de Mosul.
También en Al Shura, las fuerzas de seguridad iraquíes hallaron esta semana una prisión subterránea con 961 personas, que mostraban signos de tortura y de malnutrición y algunos estaban encerrados en pequeñas "jaulas", según la ONU.
Por otra parte, la ONU informó que hubo "muchos más" asesinatos masivos por parte del EI en Hamam al Alil, a 25 kilómetros al sur de Mosul, donde fue hallada una fosa con cien cuerpo, y en otras localidades.
En la misma línea, la agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) alertó ayer de que entre los desplazados hay un gran número de familias en las que falta la figura paterna, una ausencia que puede indicar que los hombres han sido asesinados o están retenidos por los extremistas.
Según el último dato de las agencias humanitarias de la ONU, cerca de 50.000 personas se han convertido en desplazados internos desde el inicio, el pasado 17 de octubre, de la ofensiva para recuperar Mosul.
OFENSIVA
Las fuerzas antiterroristas iraquíes lograron entrar en los barrios orientales de Al Arbaiya, Al Qadesiya, Aden y Al Bakr tras combates con los extremistas, que emplearon suicidas para intentar frenarlas.
Los combates fueron "feroces", según dijo a EFE un alto oficial de las fuerzas antiterroristas, Abdelwahab al Sadi, quien indicó que sus hombres mataron a al menos nueve suicidas.
Destruyeron asimismo diez coches bomba, algunos de los cuales estaban conducidos por suicidas, una de las principales técnicas de los yihadistas.
