Sin ganas ni para hablar y con evidente desazón, ayer por la tarde retornó la selección nacional para comenzar a trabajar pensando ya en el partido contra Paraguay que está programado para el martes en el estadio “Hernando Siles”, de La Paz, por la décima segunda fecha de las eliminatorias mundialistas.
Los jugadores pisaron territorio boliviano aproximadamente a las 16:00 de este viernes, poco a poco comenzaron a descender del avión que los trajo desde Maturín, donde la noche del jueves fueron humillados por Venezuela cuya selección los despachó con cinco goles en su canasta contra ninguno. Ese resultado caló hondo en los jugadores, quienes trataron de evitar hacer declaraciones.
“Hay que aguantar los palos, Dios es tan grande que sabrá cómo ponerme el escudo; no escapamos a las realidades. Fue un golpe anímico y difícil de recuperar, pero siempre digo que el fútbol es el día a día, ya tenemos que pensar en lo que viene y es Paraguay el siguiente rival. El equipo estaba recuperado pero no pudimos hacer pie, la vida te da lecciones, los jugadores son humanos. No queda nada más que realizar un trabajo duro, muy duro”, se lamentó Hoyos tras llegar a la ciudad de El Alto.
