El Gobierno sirio anunció ayer la salida de los primeros milicianos opositores, enfermos y heridos de los barrios asediados del este de la ciudad de Alepo (norte), después de que el Ejército se apartó a "una distancia" para permitir la evacuación.
Según la agencia de noticias oficial SANA, varios combatientes y un grupo de heridos, enfermos y ancianos abandonaron la mitad oriental de Alepo, controlada por la oposición y sitiada por las Fuerzas Armadas, a través de los corredores habilitados por soldados sirios, en colaboración con los rusos.
La agencia explicó que los milicianos salieron sin sus armas y se dirigieron junto al resto de personas hacia el extrarradio norte de la población.
Por el momento, ninguna otra fuente ha confirmado estas informaciones.
Con anterioridad, una fuente del Ministerio sirio de Exteriores informó en un comunicado de que el ejército nacional suspendió las operaciones de combate en Alepo y se apartó "a una distancia" para permitir la salida de los rebeldes. "Se ha ordenado el traslado de los civiles sin restricciones, el transporte de los heridos y la salida sin trabas de los combatientes con sus armas de los barrios del este de Alepo", afirmó una fuente del Ministerio sirio de Asuntos Exteriores en un comunicado. Respecto al futuro de los milicianos que abandonen la localidad, la fuente aseguró que se aplicará el último indulto ordenado por el presidente, Bachar al Asad, a aquellos que se rindan y entreguen su armamento al Gobierno.
Pese a estas medidas, las facciones rebeldes e islámicas presentes en Alepo guardaron ayer silencio y tampoco se pronunció el Frente de la Conquista del Levante (antigua filial siria de Al Qaeda), al que en los últimos días responsables rusos han hecho llamamientos para que se repliegue de la urbe y se aparte del resto de grupos.
