El secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, trató ayer de aumentar la presión internacional sobre Rusia y el régimen sirio al asegurar que su ofensiva en Alepo merece una "investigación por crímenes de guerra" debido a sus múltiples víctimas civiles, aunque no sugirió mecanismos para desarrollarla.
Después de suspender la cooperación con Rusia para poner fin al conflicto sirio debido a los bombardeos de la aviación rusa en Alepo, Kerry dio un paso más en su constante denuncia de los ataques desplegados por Moscú y el régimen de Bachar al Asad.
"Rusia y el régimen deben al mundo más que una explicación sobre por qué siguen atacando hospitales, e instalaciones médicas, y niños, y mujeres. Estos son actos que exigen una investigación apropiada de crímenes de guerra, y aquellos que los han cometido deberían rendir cuentas por esas acciones", dijo Kerry. El jefe de la diplomacia estadounidense opinó que los bombardeos a hospitales de la ciudad siria de Alepo por parte de la aviación siria y la rusa "van ahora más allá de lo accidental, mucho más".
"Esta es una estrategia coordinada para aterrorizar a los civiles y matar a todos y cada uno de aquellos que estén en el camino de sus objetivos militares", aseguró Kerry, que habló con la prensa en Washington junto a su homólogo francés, Jean Marc Ayrault.
Pero Kerry no ofreció ningún detalle sobre cómo podría abrirse una investigación sobre si Rusia y Siria han cometido crímenes de guerra, y su portavoz, John Kirby, aseguró más tarde que el secretario de Estado no tiene ningún plan concreto en mente.
"No estaba tratando de adelantar acontecimientos, simplemente se estaba refiriendo al hecho de que sabemos que estos actos son violaciones de la ley internacionales y deberían ser investigados de forma apropiada para determinar si son crímenes de guerra. Eso es todo", afirmó Kirby en su conferencia de prensa diaria.
