El arresto del exministro de Hacienda brasileño Antonio Palocci, uno de los hombres más influyentes en los Gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT), estrechó ayer aún más el cerco de la Justicia sobre el Partido de los Trabajadores (PT), la formación de los expresidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff.Palocci fue arrestado este lunes en su residencia en San Pablo acusado de recibir millonarios sobornos a cambio de intervenir en ambas administraciones para defender los intereses de la constructora Odebrecht. Su detención se produjo tan solo cuatro días después del arresto del exministro Guido Mantega, otro influyente ministro en ambos gobiernos y que fue acusado de aprovechar su cargo para pedir sobornos a favor del PT. Los dirigentes del otrora partido oficialista volvieron a destacar la coincidencia de la proximidad de las operaciones con las elecciones municipales del domingo 2, que son un duro desafío para la formación tras perder el poder con la destitución de Rousseff.Mientras que Mantega fue el principal asesor económico del PT durante varios años y ministro de Hacienda tanto de Lula como del Rousseff, Palocci fue dirigente en las campañas electorales de ambos jefes de Estado y ministro de Hacienda del primero y ministro de la Presidencia de la segunda.Aunque Mantega fue liberado pocas horas después de su detención por razones humanitarias, ambos fueron arrestados en el marco de la investigación del gigantesco escándalo de corrupción de la petrolera Petrobras. Los dos exministros fueron acusados de exigir sobornos y donaciones electorales para el PT a empresas que terminaron beneficiadas con millonarios contratos de Petrobras. Mantega fue detenido por el testimonio del magnate Eike Batista, propietario de la petrolera OGX y que llegó a ser el séptimo hombre más rico del mundo antes de que su imperio se desmoronara.
