Tras irse a pique en las encuestas en las últimas semanas, el candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, afronta una carrera contra el reloj para reflotar su campaña en intentar batir a su rival demócrata, Hillary Clinton.
Muchos observadores políticos coinciden en que el tiempo apremia al polémico magnate inmobiliario porque, aunque las elecciones presidenciales se celebran el 8 de noviembre, varios estados clave permiten votar ya en septiembre.
"Su camino hacia la victoria era estrecho de entrada, y se está estrechando cada día más", advirtió esta semana el estratega republicano Matt Mackowiak.
Trump dejó atónito al mundo al adjudicarse, sin experiencia previa en política, la candidatura de su partido a la Presidencia en la Convención Nacional Republicana de julio pasado, pero su campaña, desde entonces, vive en una situación de crisis casi permanente.
Rezagado en las encuestas, que domina Clinton en todo el país -con una ventaja media de seis puntos- y en estados "indecisos" cruciales para los comicios, Trumpremodeló el pasado miércoles la cúpula de su equipo de campaña para tratar de enderezar el rumbo.
El viernes fue su jefe de campaña, Paul Manafort dimitió.
