Brasil canceló su última deuda con el fútbol. El pentacampeón mundial ganó la medalla de oro olímpica al vencer ayer por penales 5-4 a Alemania en la final del fútbol masculino de los Juegos Olímpicos de Río en el estadio Maracaná.
Neymar definió el último de los tiros desde los 12 pasos con los que la selección local se cobró además venganza parcial por la histórica paliza de 7-1 que los alemanes le propinaron en su casa en las semifinales del Mundial de 2014. El portero brasileño Weverton le atajó el disparo a Nills Petersen.
El astro del Barcelona había puesto en ventaja a Brasil con un tiro libre a los 27 minutos, mientras Maximilian Meyer igualó a los 59, para sellar el 1-1 con el que terminó el tiempo reglamentario y la prórroga.
Brasil, que había perdido las tres finales olímpicas previas que disputó, incluyendo la de hace cuatro años en Londres, construyó su victoria con la derecha de Neymar, las manos de Weverton y la defensa menos batida del torneo, pero también tuvo la ayuda divina de todo campeón con dos tiros de Alemania que dieron en el travesaño.
Cuando Brasil salió del letargo y empezó a insinuarse peligroso, la derecha bendita de Neymar clavó un derechazo al ángulo de tiro libre para delirio ensordecedor de 70.000 hinchas locales. El delantero lo gritó de cara a una de las tribunas señalando el piso y diciendo "yo estoy aquí".
El segundo tiempo transcurría en un ir y venir de ambos equipos sin mayor riesgo hasta que un mal despeje de Walace gestó el empate alemán con Meyer. Fue el primer gol que recibió Brasil en seis partidos.
