El ministro francés de Defensa, Jean-Yves Le Drian, anunció ayer que su país efectuó la noche del domingo 17 una nueva incursión contra el Estado Islámico (EI) para acabar "con el cáncer" que presenta esa organización yihadista.
La acción exterior del país contra ese grupo, según indicó al término de un consejo de seguridad y defensa sobre la masacre de Niza del pasado jueves, se centra en su feudo, tanto en Siria como en Irak.
"Nuestras fuerzas siguen golpeando. Lo hicieron antes de ayer y de nuevo esta noche, para contribuir, dentro de la coalición, a erradicar ese cáncer", apuntó Le Drian, que no especificó la zona de los ataques.
El ministro se mostró convencido de que la misión antiterrorista Sentinelle del Ejército francés, que contribuye con 10.000 uniformados a la vigilancia del territorio nacional, "protege y disuade", y aseguró la movilización total de su Gobierno para garantizar la seguridad de los franceses. Su intervención ante la prensa se efectuó en la tercera y última jornada de duelo oficial por el ataque de Niza, en la que habrá también al mediodía un minuto de silencio.
"Hay que continuar avanzando en la lucha implacable que efectuamos fuera y dentro" contra el Estado Islámico, dijo sobre una organización que reivindicó posteriormente la matanza efectuada por el tunecino Mohamed Lahouaiej Bouhlel.
La investigación judicial en marcha todavía no ha podido establecer vínculos entre el autor y redes terroristas, pero sí ha llevado a la detención de ocho personas, dos de las cuales, una de ellas su exesposa, ya han quedado en libertad.
HOMENAJE
El malestar de la población francesa con su Gobierno por la matanza de Niza, alentado desde la oposición con duras críticas a las medidas de seguridad, cristalizó ayer en abucheos e insultos contra el primer ministro, Manuel Valls, durante el homenaje a las 84 víctimas mortales del ataque. Si algunos ciudadanos ya abroncaron al convoy presidencial a su llegada el pasado viernes a esa ciudad mediterránea un día después de la tragedia, Valls tuvo que afrontar hoy un escalón más en el nivel de disgusto ciudadano en el tercer y último día de luto nacional decretado tras el atentado.
Entre abucheos y silbidos, algunas de las 42.000 personas congregadas para el homenaje oficial en el paseo de los Ingleses, donde el tunecino Mohamed Lahouaiej Bouhlel arrolló a cientos de personas con un camión frigorífico de 19 toneladas, le gritaron al primer ministro "asesino", "dimisión" o "cabrón", mientras Valls se mostraba imperturbable. Por imperativo institucional, compartió el minuto de silencio junto a Valls el exalcalde de Niza.
