El objetivo es tener las cuentas claras. Con ese fin, la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) a través de su tesorero, Clíver Rocha, confirmó ayer que se hará una auditoría a los nueve años que Carlos Chávez estuvo al mando del ente federativo (poco más de dos gestiones). También se agilizará la auditoría a Marco Ortega, que en cuatro meses gastó casi 3.000.000 dólares.
Chávez se encuentra detenido en Palmasola desde casi un año acusado por los presuntos delitos de organización criminal, legitimación de ganancias ilícitas, uso indebido de influencias, beneficios en razón del cargo, delitos tributarios y estafa con la agravante de víctimas múltiples.
El dirigente asumió el mando de la FBF en 2006 hasta mediados de 2015, cuando Marco Ortega lo reemplazó al ser el primer vicepresidente federativo y titular de la Liga. El mandato de Ortega se acabó con la elección en enero pasado de Rolando López, que es el actual presidente de la FBF.
Rocha también anunció que se pedirá un informe a Ortega sobre los ingresos que se tuvo por el partido amistoso ante Estados Unidos -no aparecen en los estados financieros de la institución-, además del monto que se pagó por indemnización a Nigeria, encuentro que la federación decidió no disputarlo. En ese momento se dijo que era por los problemas sociales que había en ese país.
El amistoso lo negociaron Ortega y el extesorero de la FBF, Wálter Zuleta, que tiene orden de captura internacional de Bolivia por el caso de Gabriela Zapata, investigada por el supuesto caso de legitimación de ganancias ilícitas.
