Por lo menos, 31 personas murieron y 24 desaparecieron arrastradas por riadas provocadas por las fuertes lluvias que azotaron en las últimas horas el noroeste de Pakistán, en una zona remota de difícil acceso en la que fue declarado el estado de emergencia, informaron ayer fuentes oficiales.
"Las avenidas arrastraron a 31 personas la pasada noche en el distrito de Chitral", en Khyber Pakhtunkhwa, dijo a EFE el portavoz de la Autoridad de Gestión de Desastres en esta provincia, Latif ur Rehman. El portavoz aseguró que "todos ellos están muertos", aunque por ahora solo se pudo recuperar siete de los cadáveres. Los siete fallecidos se encontraban en una mezquita cuando se produjo la avenida en la localidad de Ursoon, cerca de la frontera con Afganistán, y sus cuerpos fueron encontrados en el lado afgano.
