Un nuevo atentado suicida contra autobuses de las fuerzas de seguridad dejó hoy en Kabul al menos 38 muertos y 40 heridos, diez días después de un ataque similar, lo que llevó al presidente afgano, Asharf Gani, a ordenar que se investigue si existe negligencia en el traslado del personal.
La mayoría de los fallecidos son cadetes de la Policía afgana que viajaban en un convoy de ocho autocares atacado por dos talibanes suicidas.
