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VOTOS necesitaría la presidenta de Brasil para eludir un juicio político que podría alejarle del cargo por 180 días que dararía el proceso.
El presidente interino de la Cámara de Diputados de Brasil, Waldir Maranhao, anuló ayer el trámite que dio lugar al proceso que le puede costar el mandato a la presidenta Dilma Rousseff.
La decisión de Maranhao, cuyas consecuencias jurídicas todavía no están claras, fue adoptada en momentos en que el Senado se apresta a una votación que puede separar a Rousseff del poder durante, al menos, seis meses y se apoya en supuestas irregularidades observadas en el trámite seguido en la Cámara Baja.
Maranhao dijo haber acatado una demanda de la Abogacía General del Estado, que defiende a la mandataria y pidió la nulidad de esa votación sobre la base de que existen supuestos “vicios” procesales.
CONTINUIDAD
Pese a esa disposición, el presidente del Senado de ese país, Renán Calheiros, rechazó dicha suspensión del trámite y determinó la continuidad de este proceso a definirse durante esta semana.
“Es una decisión intempestiva (que) no tiene ninguna cabida (en el proceso democrático y que) no puede ser aceptada”, explicó Calheiros al instalar una sesión en el pleno del Senado.
Calheiros convocó ayer con carácter de urgencia a los jefes de los partidos con representación política en ese órgano camaral para analizar la decisión que suspendió temporalmente el proceso contra Rousseff.
VICIOS
Maranhao argumentó que uno de los “vicios” detectados en esa sesión consistió en que los partidos políticos representados en la Cámara Baja orientaron el voto de sus diputados, lo que no podría haber ocurrido en una decisión de esa naturaleza.
“No podrían los partidos políticos orientar una cuestión para que sus parlamentarios votasen de un modo u otro, toda vez que debían hacerlo de acuerdo a sus convicciones personales y libremente”, añadió Maranhao.
El presidente de la Cámara Baja exigió al Senado que devuelva el proceso a esa instancia, para celebrar una nueva votación, pero en fuentes jurídicas se ha puesto en duda la validez de su decisión.
Apoyo
Los cancilleres de Venezuela, Delsy Rodríguez, y Ecuador, Guillaume Long, saludaron ayer en Caracas la suspensión del proceso que puede costar el cargo a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, y que calificaron de golpe de Estado.
“Así ha sido denunciado oportunamente por nuestros jefes de Estado, por la comunidad internacional: un juicio político que no tenía en cuenta ningún tipo de legalidad (...) y que pretendía desconocer la voluntad del pueblo de Brasil que la eligió”, declaró Rodríguez a los periodistas junto a Long.
“(La decisión del presidente interino de la Cámara de Diputados de Brasil, Valdir Maranhao, de anular el juicio político contra Rousseff) sin duda alguna tendrá un impacto positivo en el curso democrático e institucional de Brasil”, sostuvo Rodríguez.
“(Lo decidido por Maranhao) detiene un juicio político que constituye un golpe de Estado desde el Parlamento de sectores de la extrema derecha”, añadió la jefa de la diplomacia venezolana.
“Este es un tema que nos preocupa mucho (y Ecuador está) totalmente de acuerdo con lo expresado por la canciller Rodríguez”, declaró a su vez el canciller Long, que ayer mismo inició una visita oficial a Venezuela.
Sin poder
En la Cámara Baja, los partidos de oposición sostienen que Maranhao no podría haber tomado esa decisión en solitario y tampoco tiene poder para anular una etapa ya superada del proceso, que es supervisado por la Corte Suprema y está ahora en manos del Senado.
El Senado se ha mantenido en su informe de aprobación de la semana pasada por una comisión que analizó el mérito jurídico de las acusaciones contra Rousseff y lo aprobó por una clara mayoría de veinte votos frente a cinco.
La lectura de ese informe es el primer paso previo a la votación que el pleno del Senado todavía tiene previsto llevar a cabo el próximo miércoles para definir si se instaura el juicio político contra Rousseff.
