La oposición venezolana informó ayer que espera que el poder electoral no siga demorando el trámite hacia el referendo presidencial y que agilice el paso a una segunda fase, en la que 1.8 millones de electores deben confirmar que desean que la suerte del presidente, Nicolás Maduro, sea decidida en las urnas.
Entre acusaciones de parcialidad a favor de Maduro que le achacan a cuatro de los cinco rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE), la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) afirmó que espera para las próximas horas el fin oficial de la primera fase. Esta consistió en la entrega el lunes 2 de mayo al ente electoral de firmas de electores a favor del inicio del trámite hacia el referendo y la verificación de estas en un plazo de cinco días.
La MUD debió recabar las firmas de, al menos, un uno por ciento del universo electoral nacional, equivalente a unos 190.000 electores a favor del referendo, pero dijo que en esa fecha entregó 1.8 millones, cerca del 10 % de los casi 19 millones de votantes del país.
