El presidente ruso, Vladímir Putin, renunció ayer a su faceta de estadista y se centró en solucionar los problemas cotidianos de los rusos, desde el mal estado de los carreteras al impago de salarios, en vísperas de las elecciones legislativas de septiembre.
"Nosotros no debemos pensar en cómo arreglárnoslas con América (EE.UU.), sino en cómo solucionar los problemas internos: las carreteras, la sanidad, la educación y la recuperación de la economía", dijo Putin.
Al responder en directo a las preguntas de sus conciudadanos durante casi cuatro horas emitidas por televisión, Putin admitió que el aumento del número de pobres es "alarmante" y que el país seguirá en recesión este año.
El número de personas que se encuentra bajo el umbral de la pobreza ya ha superado los 19 millones de un total de 145 millones.
