LA FIRMA
El Gobierno colombiano anunció que hasta que no exista la firma oficial se mantendrá vigilancia absoluta.
La mesa de diálogos que el Gobierno colombiano mantendrá con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) será más abierta a la sociedad y con una fórmula diferenciada a la de las FARC para adaptarse a la identidad de la segunda guerrilla del país, explicó ayer el jefe negociador oficial, Frank Pearl.
En una rueda de prensa en la Casa de Nariño, sede del Ejecutivo, Pearl y los demás miembros de la delegación del Gobierno detallaron las características de una negociación que tendrá a las víctimas como protagonistas, igual que sucede en los diálogos de paz con las FARC, que desde hace más de tres años se realizan en Cuba.
El anuncio del inicio de la fase pública de las negociaciones con el ELN fue hecho el miércoles 30 en Caracas, tras dos años de diálogos exploratorios en los que Pearl afirmó haber visto que esa guerrilla "ha ido madurando su decisión".
"Saben que no tienen absolutamente ninguna posibilidad de tomarse el poder por las armas, ni de avanzar más en las actividades insurgentes (...) somos el Estado, vamos ganando y representa una ventaja para nosotros", aseguró el jefe del equipo negociador del Gobierno.
Asimismo, señaló que hasta que no lleguen a la firma del acuerdo final mantendrán el principio de estar "en el conflicto", por lo que la Fuerza Pública continuará defendiendo "cada centímetro del territorio nacional", así como la vida y los bienes de los colombianos. Es decir se negociará en medio de la guerra, igual que con las FARC.
Pearl hizo hincapié en las ocasiones en que la sociedad participará en las negociaciones, si bien no se han "definido cuáles son los mecanismos de participación, (ni de) las víctimas", pero no será una mesa con tres patas, puesto que los diálogos son directos entre el Gobierno y el ELN.
