Grecia ha empezado a aplicar ayer el acuerdo de registro y devolución de migrantes a Turquía, pero el destino de los más de 48.000 que permanecen en campos de acogida o improvisados en su territorio -como es el caso de Idomeni, donde se amontonan 12.000- sigue en el aire.
El Gobierno trata de convencer a los migrantes de aceptar el traslado a uno de los campos en territorio heleno a la espera de que se ponga en marcha el plan para reubicar a 160.000 personas.
