Las elecciones celebradas ayer en tres estados federados castigaron a la gran coalición que lidera la canciller Angela Merkel y dieron alas al populismo de derecha de Alternativa para Alemania, que irrumpe con fuerza en los parlamentos regionales con su rechazo a la acogida de refugiados.
Los comicios en Baden-Württemberg, Renania-Palatinado y Sajonia-Anhalt eran considerados un examen a la gestión de la crisis de los refugiados en un país que recibió 1,1 millones de solicitantes.
