El oficialista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) dio ayer el primer paso para una posible ruptura con el Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, en vísperas de una jornada de protestas convocada por la oposición para exigir la destitución de la mandataria.
En una convención celebrada en Brasilia, el partido que lidera el vicepresidente Michel Temer prohibió a sus afiliados asumir nuevos cargos en el Gobierno, al menos, por un plazo de 30 días, tiempo que tomará la dirección nacional de esa formación para decidir si permanece en el Gobierno o pasa a engrosar las filas opositoras.
